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Uno de los elementos que más propensos al desarrollo de bacterias es la esponja que utilizamos para lavar la vajilla y que después de cada uso dejamos húmeda cerca del fregadero.
La solución para este problema es rociar las esponjas que usamos con un chorrito de limón y luego las coloquemos en el microondas, a máxima potencia por un minuto. Así lograremos mantener las esponjas libres de bacterias y te sorprenderá ver que durarán más tiempo antes de que debas desecharlas.

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